martes, 17 de julio de 2012

Los sabores del cáncer

 LOS SABORES DEL CÁNCER

El cáncer me sabe a sopa de pollo. No hay duda.

En diez ocasiones me supo a veneno, en aquellas en las que he intentado asesinar aquello que me esta matando y en aquellos momentos en los que pienso que ya no puedo seguir, como hoy frente a mis resultados médicos que me obligan a probar el sabor veneno otras tres veces más.

A veces su sabor ha sido salado, en aquellos días cuando mis lágrimas caen al sentirme vencida, como aquella mañana cuando me duchaba y mi pelo liso azabache cayó en un solo racimo y mi cabeza quedo tan descubierta como mi alma ante esta adversidad.

Otras tantas lo he probado amargo, en los momentos en los que he tenido que viajar más de doscientos kilómetros para recibir mi tratamiento o vivir la vergüenza de parar todo un autobús, cuando después de mi sesión de quimioterapia he intentado regresar a casa para descansar.

Una sola vez me supo a navidad, aquel triste veinticinco de diciembre en que viví la partida de mi hermana por la misma causa hace dos años atrás y tuve que desprenderme de ella en el mismo lugar donde me despedí de nuestros padres.

Pero en definitiva, el cáncer me sabe a sopa de pollo, porque a pesar de todos esos momentos de un amargo difícil, han sido muchos más en donde me he refugiado con la familia, cuando nos reunimos a planear la estrategia de batalla, a cuestionarnos con un ¿Y ahora que sigue?, cuando vemos el lado amable de nuestras existencias y nos sentamos a tomar una sopa de pollo que fortalece mi cuerpo y que llena mi espíritu con el deseo de seguir con vida.

Dedicado a una mujer valiente, para Consuelo Zapeta, mi amada tía que lleva un año luchando por su vida.


Compartido para ser publicado inicialmente en el Blog "Martesadas" https://martesadas.blogspot.com/2012/07/los-sabores-del-cancer.html

Keb Akabal®. 
Pangán, 17 de julio de 2012.

Actualización al 17 de noviembre de 2012: Dedicado a mi Tía Shenny quien perdiera hoy  la batalla contra el cáncer y rededicado a mi Tía Rosy fallecida por la misma enfermedad un 25 de diciembre de 2008.

¡POR JACINTO!

 ¡POR JACINTO!

Por lo general no leo los periódicos, son muy costosos, dos tercios de su publicación están destinados al mercadeo de productos y en cada página informativa repiten sin el menor pudor las palabras: engaño, mentira, manipulación, sesgo.

Desayunaba con Ana, cuando ella salió atender el teléfono. Distraída en mis cosas, sin querer me llamó la atención una publicación en el Diario Liberado. Tomé el periódico con fuerza, busque mis lentes de lectura en el bolso de mano, leí tres veces la nota y empape mi furia en dos sorbos de café.

Mi esposa regresó a la mesa y debió notar mi molestia, solo alcanzó a decirme que si no me sentía bien, aún podía llamar al trabajo y quedarme en casa. Le respondí que la gripe había pasado y que mi cambio de humor se debía a su periódico. La invite a que leyera en voz alta para que ambas entendiéramos con el sonido de su voz las contradicciones en tinta impresas en el papel. Ana leyó primero de forma armoniosa y pausada:

“Ciudad Primavera, once días de julio de dos mil doce. Los integrantes de la Iglesia Vida Nueva en Dios Eterno, filial de la congregación Dios es Amor llaman a los ciudadanos a seguir la campaña ¡Todos por Jacinto!

En reciente entrevista con el reverendo Gabriel Vargas, la comunidad eclesiástica invita a las personas de noble corazón a sumarse en oración y en protesta para lograr la liberación del hermano Jacinto F. detenido la semana pasada por cargos de homicidio en primer grado. Vargas señala que el hermano fue injustamente acusado de asesinar a un homosexual irredento a dos cuadras de su casa, luego de que el occiso le festejara sus ojos azules. Jacinto sostiene que disparó el arma contra el invertido en defensa propia, luego que este intentará corromperlo e incitarlo a pecar. El reverendo Vargas y su comunidad instan a una cadena de oración para librar a nuestra nación del espíritu inmundo de la homosexualidad y a unirse en la justa causa de lograr la excarcelación del hermano”

Las dos nos vimos sorprendidas, ahora los homofóbicos se escudaban en la biblia y en vez de criminales se mostraban como mártires de su causa. ¡Carajo de universo el nuestro!


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Keb Akabal®. 
Pangán, 17 de julio de 2012.


martes, 10 de julio de 2012

El helado de fresas y muerte

 EL HELADO DE FRESAS Y MUERTE

Las manos vestidas en sangre de Carlos Hernando fueron unidas con las esposas que lo marcaban como criminal. Caminaba cabizbajo hacia la patrulla cuarenta y cuatro, acompañado por sus pensamientos y por uno de los policías que lo detuvieron. El otro agente interrogaba con afán al único testigo, al heladero, debido a que la soledad era quien gobernaba la plaza sur de aquella pequeña ciudad.

Vinieron juntos – dijo el vendedor - y se sentaron en la banca más retirada, llamada la consentida, porque las parejas enamoradas la prefieren por el manto de oscuridad que aquel encino proyecta sobre ella. El se me acercó, solicitó dos helados, un cono de fresa para ella y uno de ron con pasas para él. Me extrañó que manipulara uno de los helados, sospeche que le había introducido algo pero también supuse que le era difícil llevarlos en sus manos. Por momentos, mientras reían, se abrazaban como cualquier pareja, los observé durante un tiempo, arrancándome el pecho dos o tres suspiros por mi novia ausente, pero seguí mi camino, olvidándolos cuando empecé a atender a los niños que salían de su escuela para devorarse mis helados. Media hora después regrese a la plaza ya desocupado de mis quehaceres, pensé en el romance de aquellos muchachos y curioso los busqué en la consentida. Quedé horrorizado cuando vi que él le cortaba la garganta repetidas veces sin remordimiento alguno. Fue entonces cuando abandoné mi carreta y corrí a llamarlos.

El oficial terminó el parte policiaco, le pidió sus datos personales al heladero y lo despidió, se acercó a la escena del crimen para recoger la navaja asesina que nadaba entre cadáveres de conos, helado de pasas, fresa y algo de sangre. Algunos minutos después, el cuerpo era sacado del parque por los paramédicos y el asesino abandonaba su alegre vida para cambiarla por otra carente de amor,

esperanza y libertad. Su rostro pálido tenía las marcas de las últimas gotas de sangre de su amada. Gruesas lágrimas rodaban por su cara, estaba seguro que nadie le creería lo que había pasado, aún más, cuando entre el calor del romance había tomado varias veces entre sus manos el suave cuello de Alejandra, dejando impresas las huellas de amor que algún forense despistado confundiría como las marcas del asesino. Visitaban ese día la plaza donde había conocido años atrás a su amada, iba decidido a proponerle matrimonio. Ocurrente, ocultó el objeto del compromiso en el helado, pero entre el juego de caricias y confesiones de amor, ella se tragó por descuido el anillo de cinco mil quetzales y la gema en forma de estrella, llena de picos, se incrustó en su garganta y ningún esfuerzo pudo evitar su asfixia y muerte. El se asustó y no supo cómo enfrentar la situación, el miedo se regó por su cuerpo y la adrenalina bloqueó su pensamiento, se sintió culpable de aquella burda muerte y sin pensarlo, sacó su navaja, abriéndole varias veces la garganta para sacar de ahí el preciado aro.

El pobre muchacho había perdido aquel día a su novia y su libertad, en su delirio de muerte no quiso perder el dinero invertido en aquel fatídico anillo, supo que lo necesitaría para pagar los servicios de un abogado.


Compartido para ser publicado inicialmente en el Blog "Martesadas" https://martesadas.blogspot.com/2012/07/el-helado-de-fresas-y-muerte.html

Keb Akabal®. 
Pangán, 10 de julio de 2012