viernes, 22 de mayo de 2015

El Viaje

Manejé bajo la sombra de aquella noche lluviosa, alejándome con gran velocidad de la costa, abandoné para siempre el sueño nacido en el mar. Las olas embravecidas bramaban en la lejanía, reclaman mi presencia con insistencia, pero el insondable océano no expresó nada, tan solo oscuridad.

 

Emprendí la marcha hacia la montaña debajo de las nubes, mientras el relicario oprimía mi pecho por el peso de su contenido. Avancé varios kilómetros y dejé de oír el murmullo del agua salada pero no el de las lágrimas del cielo que me rodeaban completamente.

 

Me detuve en un claro de bosque, ahí donde el lirio y el romero se unieron en indecoroso matrimonio, cubriéndome con su fragancia de amantes consumando su amor. Tomé el cuchillo en mi mano derecha y finalmente expuse el interior de aquel cofre de sentimientos. Tres gotas de sangre mancharon la hoja afilada y el tesoro nacido de aquel sueño frustrado fue descubierto ante la tempestad. Me hinqué fervoroso en el fértil y húmedo suelo. Hundí profundamente el cuchillo y rasgue la tierra virginal de aquel paraje desolado. Aquel fragmento de amor descansó finalmente cual pródiga semilla. Me puse de pie y observé el horizonte tormentoso. Había cumplido la promesa, ahora invocaba la paz para mi alma... La lluvia torrencial siguió cubriendo todo mi ser aquel 22 de mayo de 2015.

 

 

Publicado en Museo de la Palabra

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Keb Akabal
®. 
Pangán, 22 de mayo 2015.

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