Ofreció su vida entera
Hallándome dentro de él
Aún sin acabar siquiera.
Entregó su alma como presente
Y ni siquiera supo
Ni mi nombre, ni mi historia.
Me encontré especial
En la esencia de sus ojos
Un claro de eternidad.
Me convertí en su amado
A pesar de solo desear
Penetrarlo una sola vez.
Aquel gran amor vivió
Lo que duramos desnudos.
Hoy día, planetas distantes
Dos extraños que compartimos
Alguna vez quizás, cama y cuerpos.
Keb Akabal®.
Pangán, 08 de octubre de 2018.
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